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La hidratación: una técnica de estudio más

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Ya conocimos la importancia que tiene la alimentación para el estudio y hoy vamos a centrarnos un poco más en el tema hidratación. Un estudio de la Universidad Complutense reveló que el 95% de quienes participaron en él, estudiantes todos ellos, decía que solo bebían cuando tenían sed, una deshidratación que repercute en la concentración.

Debes incorporar el hábito de beber agua como si de una técnica de estudio más se tratase. Una correcta hidratación hace que te sientas menos cansado, que estés mas concentrado y, en consecuencia, mejora tu capacidad cerebral y cognitiva. Serás más eficaz y productivo. Aunque no se trata solamente de beber agua. Una correcta hidratación incluye comer frutas y verduras y también puedes incorporar otros líquidos como zumo, leche, té o infusiones. Puedes añadir no demasiadas dosis de cafeína con café o refrescos de cola, te ayudarán a estar más concentrado, pero nunca en exceso pues puede crear efectos no demasiado saludables.

Consejos para estar bien hidratado

El agua lleva los nutrientes a todas las células del cuerpo y contribuye a eliminar toxinas y sustancias que el organismo no necesita. Es fundamental, por tanto, que estemos siempre bien hidratados cuando llevamos a cabo una actividad mental como puede ser una jornada de estudio. Estos son algunos consejos que te ayudarán a hacerlo bien y mantener tu cuerpo y tu mente sanos y en forma.

  1. Bebe agua regularmente mientras estudias. Ten siempre al lado una botella y establece esa rutina. Si bebes unos dos litros de agua cada día todo irá bien. No esperes a tener sed, bebe de manera regular conforme vaya transcurriendo la jornada.
  2. Descansa cada cierto tiempo, mueve tus músculos, estira las piernas y aprovecha para tomar alguna fruta que sea especialmente rica en agua.
  3. No tomes bebidas que contengan alcohol pues precisamente fomentan la deshidratación.
  4. Si hace especial calor, debes aumentar la cantidad de líquido que bebas para equilibrar esta situación.

Según algunas investigaciones, una deshidratación media supone una pérdida de un 2% respecto al peso del cuerpo y con ese porcentaje ya se aprecian alteraciones en la función del cerebro, tales como falta de concentración, menos lucidez, un estado de alerta menos intenso, problemas en habilidades matemáticas y psicomotrices y de la memoria a corto plazo. Si estás leyendo esto y no tienes cerca una botella de agua a la que echar un trago, ve a la nevera y hazte con una que te acompañe mientras estudies. ¡Tu cuerpo y tu mente te lo van a agradecer!

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