6 maneras de superar un mal día

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    Un día malo lo tiene cualquiera. Y, a veces, por casi cualquier motivo. Un examen que no ha salido como esperábamos, una semana dura en clase o en el trabajo, un desencuentro con un amigo, una bronca del profesor o de tu jefe… Son muchos los factores que pueden influir en nuestro estado de ánimo y que convierten a una jornada aparentemente normal en uno de esos días que queremos terminar cuanto antes.

    En ocasiones es inevitable que algo se tuerza, pero está en tu mano buscar la solución. Solo siendo proactivo lo puedes arreglar. Por eso, hoy vamos a ver 6 maneras de superar un mal día, de plantar cara a esos obstáculos que han aparecido en el camino para poder continuar con más fuerza.

    1. No focalices tu atención solamente en lo malo

    Muchas veces te centras tanto en lo malo que eso acapara toda tu atención. Y absorbe toda tu energía. Y cada vez te desanimas más. Y entras en un bucle sin apenas salida cuando, en realidad, aquello que te ha hecho sentir mal tal vez no sea tan importante.

    Dale la vuelta y busca el lado positivo, piensa que se trata de una experiencia que te está enseñando algo para tu futuro. No se trata de obviarlo como si no estuviera, dale la bienvenida, aprende de ello y deja que se marche. Adoptar un estado de aceptación puede ayudarte a ser más positivo a largo plazo.

    2. Respira

    Cuando sientas que ese pensamiento negativo lo está inundando todo para un momento y respira profundamente. Hazlo despacio, siendo consciente del momento y centrando toda tu atención en la respiración. Esto te va a ayudar a relajarte y, además, ese ruido que no para de resonar en tu cabeza se calmará, y disiparás los pensamientos negativos.

    3. Ten claro el origen de tu mal día

    Sientes que tu día, de repente, es espantoso. Te encuentras malhumorado. Pero, realmente, ¿sabes por qué? En el momento en el que tengas claro la razón de tu frustración resultará mucho más fácil encontrar la solución para que esto cambie.

    Identifica qué es lo que te ha puesto triste, el motivo que te lleva a decir “qué día más horrible estoy teniendo”. Y ponle nombre propio, es decir, verbaliza concretamente aquello que te pasa. “Estoy cabreado porque necesitaba sacar buena nota en este examen y no lo he conseguido”. “Estoy molesto porque mi compañero de trabajo me tenía que pasar un informe y no lo ha hecho”. Y ponte manos a la obra para ponerle remedio.

    4. Cambia tus hábitos

    Ya has identificado el origen de este día tan horrible. Has respirado. Entonces ha llegado el momento de hacer algo. Quedarte parado, quejándote y lamentándote porque tienes un día malo no te va a servir de nada. Al revés, como ya hemos visto al principio, es mucho más contraproducente.

    Lo primero que puedes hacer es cambiar la rutina que estás llevando en este día nefasto. Por ejemplo, vete a dar un paseo, ponte a escuchar música o lee un capítulo de ese libro que tienes un poco abandonado. Esa modificación de tus hábitos y cambiar de escenario te ayudará a verlo todo desde otra perspectiva.

    5. Pasa a la acción

    Nada ocurre si tú no haces nada, entonces debes tener claro que has de ser proactivo y tienes que hacer algo por solucionar esta situación. Piensa en todo lo bueno que tienes a tu alrededor; estoy convencida de que es mucho más de lo que piensas. Da las gracias por ello. Y empieza a modificar tus pensamientos, lo primero, para que se vuelvan más positivos y, después, tus acciones.

    Recuerda que lo negativo atrae a lo negativo, y al revés también, así que cuanto más centrado estés en lo mal que te sientes, en lo horrible que está siendo tu día y en la mala suerte que tienes, mucho peor. Dale la vuelta a la situación.

    6. Evita victimizarte

    No hay nada peor que los pensamientos derrotistas y las actitudes victimistas. Aunque no te lo creas, no eres el único al que le pasan cosas malas. No eres un desgraciado ni la persona con la peor mala suerte del mundo. Deshazte desde ya mismo de este tipo de frases. Cualquier mínimo detalle puede hacer que tengas un mal día, no pasa nada. Pero aprende a relativizar y toma distancia de lo que sucede. Que igual no es tan trascendente como parece y, si lo es, seguro que habrá alguna solución.

    Cada persona afronta sus días malos como mejor sabe, o puede. Pero debemos ser conscientes de que está en nuestra mano arreglarlo. Estudiando más para el próximo examen, dejando de procrastinar o siendo más conscientes y responsables.

    En tu mano está conseguir que un mal día se vuelva bueno. O al menos, no tan malo como parecía.

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