Los estudios de grado ofrecen una rentabilidad del 7% para el alumno y permiten recuperar el 90% de su coste para las finanzas públicas

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    BBVA Research ha presentado hoy el primer informe del Observatorio sobre Capital Humano, que analiza la rentabilidad privada y fiscal de la educación en España. Los resultados de este estudio reflejan que la mayor parte de los ciclos de la enseñanza no obligatoria ofrecen rentabilidades atractivas para los alumnos, además de generar sustanciosos ingresos tributarios a lo largo de la vida laboral del individuo. Asimismo, se concluye que el fracaso escolar incide muy negativamente sobre los beneficios, tanto privados como fiscales, de la educación. Rafael Domenech, economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, ha sido el encargado de presentar el informe, junto a Ángel de la Fuente, científico titular del Instituto de Análisis Económico del CSIC.

    El informe “La rentabilidad privada y fiscal de la educación en España”, del Observatorio sobre Capital Humano en España de BBVA Research y elaborado por Ángel de la Fuente (científico titular del Instituto de Análisis Económico del CSIC) y Juan Francisco Jimeno (jefe de la división de Investigación del Banco de España), analiza los incentivos privados para invertir en educación, el efecto de diversas políticas públicas sobre estos incentivos y las implicaciones de la inversión educativa para las finanzas públicas.

    Este informe tiene en cuenta que la decisión de las personas de realizar estudios posobligatorios o incorporarse al mercado laboral depende, en parte, de la relación entre los costes presentes y los beneficios futuros de un año adicional de escolarización (un incremento en el nivel salarial esperado y una mayor probabilidad de empleo). Por otro lado, a nivel fiscal, un año más de permanencia en el sistema educativo reduce los ingresos tributarios corrientes y aumenta el gasto público, pero eleva la recaudación tributaria futura –también el gasto en pensiones contributivas– y reduce las prestaciones por desempleo, puesto que la probabilidad de estar desempleado en el futuro disminuye a medida que aumenta el nivel educativo.

    Tasa de rentabilidad real

    Además, tal y como consta en este estudio, considerando todos los subsidios, impuestos y prestaciones sociales relevantes, los autores estiman que la tasa de rentabilidad real de la educación posobligatoria en España se situó en años recientes generalmente por encima del 5% y llegó a alcanzar valores en torno al 7% en el caso de bachillerato y de los estudios universitarios de grado (tanto de ciclo corto como de ciclo largo).

    Por ello, la permanencia en el sistema escolar o universitario es “una inversión muy atractiva para el individuo medio”. Como referencia, la rentabilidad media real antes de impuestos de una cartera formada a partes iguales por deuda pública y acciones españolas durante el período 1950-99 fue del 3,2% de acuerdo con los datos que proporcionan Dimson, Marsh y Staunton (2002).

    En cuanto a la rentabilidad fiscal de la educación, las estimaciones de De la Fuente y Jimeno sugieren que, por culpa del fracaso escolar, el aumento de ingresos tributarios derivado de un año adicional de formación permite recuperar una buena parte pero no todo el gasto público directo en la mayor parte de los estudios posobligatorios, alcanzando el 90% en el caso del primer ciclo de universidad.

    Impacto del fracaso escolar

    Uno de los resultados más llamativos del estudio tiene que ver con el enorme impacto del fracaso escolar sobre los rendimientos privados y fiscales de la educación. Las repeticiones de curso y el abandono escolar aumentan entre un 30% y un 63% el tiempo necesario para aprobar un curso académico, con el consiguiente aumento de los costes educativos.

    Tal y como se constata en el informe, “el efecto de tan importante sobrecoste sobre las rentabilidades privadas y fiscales de la educación es enorme”. El fracaso escolar reduce entre 2 y 4,5 puntos porcentuales la rentabilidad privada de la educación secundaria y de los estudios de grado universitario. Así, por ejemplo, mientras que la rentabilidad esperada de la FP I es del 9,1 % para los alumnos que completan el ciclo sin repetir curso, esta cifra se reduce hasta el 4,7% para el promedio de todos los estudiantes debido a la muy alta tasa de fracaso que hace que necesiten un promedio de 1,5 años de trabajo para completar con éxito un curso. Por tanto, los beneficios generados por un curso aprobado han de compararse con 1,5 veces los costes anuales del ciclo para calcular su rentabilidad.

    En este sentido, el estudio estima que “los costes explícitos e implícitos del fracaso escolar para el erario público, incluyendo el valor presente de la pérdida de ingresos tributarios futuros, suponen en promedio un 60% del gasto directo del sector público en el sistema educativo”.

    Rentabilidades privadas por niveles

    Para cuantificar la contribución de distintas intervenciones públicas a los rendimientos privados de la educación, De la Fuente y Jimeno calculan la tasa de rentabilidad de los distintos ciclos educativos en siete posibles escenarios, comenzando con una situación hipotética en la que no hay ninguna intervención pública, añadiendo después distintas políticas una a una y terminando con dos escenarios sin fracaso escolar con el fin de cuantificar los efectos de este fenómeno sobre la rentabilidad de la educación.

    La rentabilidad de la mayor parte de los niveles educativos posobligatorios resulta en principio muy atractiva, situándose en torno al 7% en el caso del segundo ciclo de secundaria y de los estudios universitarios de grado (tanto de ciclo corto como de ciclo largo). La rentabilidad observada más baja de los niveles intermedios corresponde al segundo ciclo de Formación Profesional, con un valor en torno al 4%.

    Únicamente en el caso de los estudios universitarios de posgrado, la rentabilidad real observada es negativa. Esto quiere decir que el incremento salarial esperado como resultado de un año adicional de estudios a este nivel (teniendo en cuenta la correspondiente tasa de fracaso) es demasiado bajo para compensar la pérdida de ingresos y de experiencia profesional derivada de seguir un año más en el sistema educativo.

    Las implicaciones fiscales de la inversión educativa

    El estudio sobre Capital Humano analiza también las implicaciones fiscales de la inversión en educación, midiendo la fracción del gasto directo del sector público que se recupera a través de las ganancias inducidas en ingresos fiscales netos. En la mayor parte de los ciclos posobligatorios, los ingresos fiscales inducidos permiten recuperar una parte importante del gasto directo inicial, que alcanza el 90% en el caso del primer ciclo de universidad. “En ausencia de fracaso escolar, los resultados serían mucho más positivos, situándose por encima del 50% en la secundaria no obligatoria y por encima del 200% en los estudios universitarios de grado”.

     

    En la foto: Ángel de la Fuente, científico titular del Instituto de Análisis Económico del CSIC, y Rafael Domenech, economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, durante la presentación del estudio.

    Observatorio sobre Capital Humano de BBVA Research

     

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